6 de noviembre de 2026

Diario La Verdad

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El oscuro juego de las apuestas que sacude la MLB

Escándalo salpica a dos lanzadores dominicanos

Por William Perdomo

La integridad de las Grandes Ligas se tambalea tras el estallido de un escándalo de apuestas que involucra a dos lanzadores dominicanos de los Guardianes de Cleveland, Emmanuel Clase y Luis Ortiz. Ambos jugadores se encuentran bajo investigación por la MLB por presuntamente apostar en partidos en vivo de su propio equipo, una violación directa de la regla 21 de la liga que podría tener consecuencias devastadoras.

La investigación de la MLB se desencadenó el 3 de julio, cuando la liga suspendió de manera preventiva a Luis Ortiz. El detonante fueron las alertas de la firma de monitoreo IC360, que detectó patrones anómalos en las microapuestas, es decir, apuestas de bajo monto en eventos específicos dentro de un juego, relacionadas con sus lanzamientos.

El 15 de junio, durante un partido contra los Marineros de Seattle, Ortiz lanzó un slider que quedó a más de 50 centímetros fuera de la zona de strike. Horas antes, las casas de apuestas en Ohio, Nueva York y Nueva Jersey reportaron un inusual flujo de dinero, superior al 300% del promedio, apostando a que el primer lanzamiento sería una bola.

El patrón se repitió el 27 de junio frente a los Cardenales de San Luis, con un lanzamiento similar y un movimiento de apuestas idéntico. Un analista de IC360, bajo anonimato, declaró: "Era como si alguien supiera exactamente lo que iba a pasar".

La investigación tomó un giro inesperado al descubrir que Emmanuel Clase, el estelar cerrador de los Guardianes, presentaba un patrón similar. Los algoritmos de detección calificaron como "no competitivos" a más de 20 de sus lanzamientos en conteo 0-0 con las bases limpias.

En un comunicado, la MLB anunció que Clase y Ortiz fueron puestos en licencia remunerada no disciplinaria hasta el 31 de agosto, "mientras la MLB continúa su investigación sobre apuestas deportivas".

Las consecuencias para ambos jugadores podrían ser severas. Fuentes cercanas al caso advierten que las sanciones podrían escalar a una expulsión permanente del béisbol profesional, una medida que la MLB ha aplicado históricamente para mantener la pureza del deporte.

En la actualidad, Clase, apodado "La Kabra", tiene un salario anual de $4.9 millones como parte de un contrato de 5 años y $20 millones. Ortiz, por su parte, gana $747,500 dólares en su primera temporada con el equipo.

La ausencia de Clase, un tres veces All-Star (2021, 2022 y 2023) con una efectividad de 3.23 y 24 rescates, debilita las aspiraciones de postemporada de los Guardianes. El equipo, segundo en su división, se encuentra 6.5 juegos detrás de los Tigres de Detroit. Ortiz, abridor de 28 años con una efectividad de 4.10, también representa una pérdida estratégica para una rotación ya mermada por las lesiones.

El caso de Clase y Ortiz no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un oscuro historial de escándalos de apuestas que han sacudido al béisbol. La investigación se produce poco más de un año después de que la MLB suspendiera a cinco jugadores por apuestas, incluyendo una suspensión de por vida para el infielder de los Padres de San Diego, Tucupita Marcano.

​La MLB dijo que Marcano realizó 387 apuestas de béisbol por un total de más de $150,000 con una casa de apuestas deportivas legal en 2022 y 2023. El lanzador de los Atléticos, Michael Kelly, y tres ligaminoristas recibieron suspensiones de un año.

El umpire Pat Hoberg fue despedido en febrero por las Grandes Ligas de Béisbol por compartir sus cuentas legales de apuestas deportivas con un amigo que apostaba en partidos de béisbol y por eliminar intencionalmente mensajes electrónicos pertinentes a la investigación de la liga.

Este nuevo escándalo revive el fantasma de los Black Sox de 1919, cuando ocho jugadores de los Chicago White Sox perdieron intencionalmente la Serie Mundial a cambio de sobornos, un evento que llevó a la creación del cargo de Comisionado de la MLB para salvaguardar la credibilidad del deporte.

Más recientemente, en 1986, Pete Rose, el líder histórico de hits de la MLB, fue vetado de por vida tras ser acusado de apostar en juegos. Su caso se convirtió en el estándar para las sanciones por corrupción en la liga. "El caso Rose no es solo un precedente, es un recordatorio de que la liga prioriza la integridad sobre cualquier estrella", señaló un exejecutivo de la MLB.

La investigación actual se produce en un momento delicado para la liga. Desde la legalización de las apuestas deportivas en múltiples estados de EE. UU. en 2018, la promoción de estas plataformas ha inundado los estadios y las transmisiones de los partidos. La industria de las microapuestas mueve $7 billones anuales solo en Estados Unidos.

Las consecuencias de este caso van más allá de lo deportivo. En Ohio, los reguladores estatales están acelerando la aprobación de una ley para restringir las microapuestas después de que se revelara que algunas de las transacciones de Clase y Ortiz se realizaron a través de plataformas no reguladas. Un legislador de Columbus calificó la situación como "el peor escenario para la industria: jugadores utilizando su conocimiento privilegiado para manipular mercados".

Analistas coinciden en que la sanción contra Clase y Ortiz podría ser histórica. Mientras Rose recibió una prohibición de por vida, la MLB moderna podría optar por suspensiones de 5 a 10 años, aunque la posibilidad de una reinstauración al deporte es incierta.

Mientras los Guardianes buscan desesperadamente reemplazar a sus lanzadores clave, el béisbol se encuentra en una encrucijada.

La presión por monetizar los acuerdos con casas de apuestas legales choca de frente con la necesidad imperiosa de proteger la credibilidad del deporte.

Como bien lo escribió Sports Illustrated en 2022, "La MLB camina sobre un cable entre la modernidad y su alma. Casos como este decidirán si el deporte sobrevive a su propia revolución".

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