8 de noviembre de 2026

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Trump exige el ingreso inmediato de Roger Clemens al Salón de la Fama: "¡Métanlo AHORA!"

El presidente de los EE. UU arremete contra la MLB tras jugar golf con la leyenda del box y promete evitar otro "caso Pete Rose"

Por William Perdomo ✓

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, desató recientemente una nueva controversia deportiva al exigir públicamente que Roger Clemens sea incluido de inmediato en el Salón de la Fama de las Grandes Ligas, calificando de "estupidez" la exclusión prolongada del legendario lanzador y amenazando con una intervención similar a la que intentó con Pete Rose.

En una declaración en Truth Social este domingo, un día después de jugar golf con el ex estrella de los Red Sox, Astros, Blue Jays y Yankees, Trump defendió fervorosamente a Clemens, argumentando que las acusaciones de uso de esteroides nunca fueron probadas y que el pitcher merece reconocimiento inmediato por sus logros estadísticos monumentales.

"Roger Clemens fue fácilmente uno de los pocos mejores lanzadores de todos los tiempos, ganando 354 juegos, el premio Cy Young siete veces (¡un récord, por mucho!), y jugó en seis Series Mundiales, ganando dos", escribió el mandatario en su característico estilo combativo.

A pesar de sus estadísticas estelares, Roger Clemens ha sido excluido del Salón debido a las acusaciones en el Informe Mitchell, obteniendo solo 65.2% del necesario 75% de los votos de los escritores en su momento más alto. El "Rocket" Clemens, con sus 354 victorias y 4,672 ponches (tercero en la historia), ha sido víctima del escrutinio por presunto uso de sustancias prohibidas, alegaciones que él ha negado consistentemente.

Trump fue categórico en su defensa: "La gente piensa que tomó drogas, pero nada fue probado. Nunca dio positivo, y Roger, desde el principio, lo niega totalmente. Fue igual de grandioso antes de que esas acusaciones erróneas fueran hechas contra él".

El presidente estableció un paralelismo inquietante con el caso de Pete Rose, revelando detalles de su supuesta intervención previa. "Esto va a ser como Pete Rose donde, después de más de 4,000 hits, no lo metían al Salón de la Fama hasta que hablé con el Comisionado, y él prometió hacerlo", afirmó Trump, sugiriendo que su influencia política había sido factor en decisiones deportivas anteriores.

Sin embargo, el mandatario expresó frustración por lo que considera una promesa incumplida: "pero esencialmente fue una promesa no cumplida porque solo 'lo abrió' cuando Pete murió y, aún entonces, dijo que Pete Rose solo entró en la mezcla por la MUERTE".

Los límites del poder presidencial

A pesar de ser "una de las personas más poderosas del mundo", el presidente Donald Trump no tiene la autoridad para incluir a Roger Clemens en el Salón de la Fama de Coopertown. Ese es un privilegio reservado para periodistas y ejecutivos del béisbol, según las reglas establecidas de la institución.

El proceso de votación está controlado por la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA). Cualquier candidato que reciba votos en el 75% de las boletas será elegido para ser miembro del Salón Nacional de la Fama de la MLB.

Roger Clemens estuvo en la papeleta para la votación del templo de ja inmortalizar durante 10 años, pero no logró la mayoría del 75% requerida, quedándose con un 65.2% de los votos en su último año en la boleta (2022).

La respuesta de Clemens

Roger Clemens agradeció a Trump por su apoyo al nicho de la Fama y respondió a los críticos, manteniendo su postura de inocencia frente a las acusaciones que han manchado su legado. La campaña pública del presidente añade una dimensión política inusual a un debate que tradicionalmente se mantiene en círculos deportivos.

¿Prosperará la influencia presidencial?

La pregunta central es si la presión política directa puede influir en una institución deportiva que se enorgullece de su independencia. Históricamente, el Salón de la Fama ha resistido presiones externas, manteniendo sus criterios de elegibilidad y procesos de votación relativamente inmunes a interferencias políticas.

Sin embargo, el precedente que Trump afirma haber establecido con Pete Rose sugiere que la línea entre deportes y política se está difuminando. La amenaza implícita de que "no vamos a permitir que eso pase en el caso de Roger Clemens" plantea interrogantes sobre hasta qué punto un presidente puede –o debe– involucarse en decisiones deportivas privadas.

La realidad es que Trump carece de mecanismos formales para forzar la inclusión de Clemens. La BBWAA mantiene control sobre el proceso electoral desde 1936, y los Comités de Era consideran a jugadores ya no elegibles por los escritores. La presión pública y mediática puede generar debate, pero no puede cambiar votos ya emitidos o reglas establecidas.

Un legado en disputa

La intervención presidencial en el caso Clemens refleja tensiones más amplias sobre cómo el deporte profesional maneja su pasado controvertido. Con la era de los esteroides aún generando debates sobre méritos y castigos, la posición de Trump representa una corriente que prioriza los logros estadísticos sobre las cuestiones de integridad.

Al igual que Clemens están los casos de Barry Bond y los dominicanos Alex Rodríguez y Sammy Sosa.

La promesa de evitar otro "caso Pete Rose" sugiere que Trump ve en estos asuntos deportivos oportunidades para demostrar influencia y defender a figuras que considera injustamente tratadas. Sin embargo, la autonomía institucional del béisbol y sus procesos democráticos de votación representan barreras significativas a cualquier interferencia externa, independientemente de su origen presidencial.

El tiempo dirá si la presión pública generada por la intervención de Trump tendrá algún efecto en la percepción pública de Clemens o en futuras consideraciones por parte de los comités relevantes.

Por ahora, Roger Clemens permanece fuera de Cooperstown, con 354 victorias que, según su más prominente defensor, merecen reconocimiento inmediato.

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