4 de noviembre de 2026

Diario La Verdad

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Haití y su desafío.

Por Javier Fuentes

Haití enfrenta desafíos grandes que a la vez son extremadamente
complejos y los mismos han persistido durante décadas, incluyendo la
inestabilidad financiera y política que desembocan en guerras civiles y
estas últimas luego finalizadas mutan a bandas o pandillas armadas que
controlan distintos territorios.

La pobreza extrema, la corrupción y la falta de infraestructura básica son
problemas que imponen otro yunque a la Nación.

Sin embargo, describir al país como “sin solución” es una afirmación
pesimista que no reconoce los esfuerzos locales e internacionales por
mejorar su situación.

Aclaró que en teoría, algunos países han presentado su propuesta de
colaboración y que solo República Dominicana durante décadas ha hecho
de la reciprocidad un principio de solidaridad efectiva.

Hay factores clave en la crisis de Haití que voy a mencionar, pero primero
haré referencia sobre algo que escribió Jean Bertrand Aristide, el peor
presidente haitiano, cuando habló de dos tipos de esclavitud, yo le llamo
pobrezas, al describir en su narrativa histórica que: “En 1804, Haití se
convirtió en la primera república negra de la única revolución de esclavos
llevada a cabo con éxito en el mundo”.

Este ex-sacerdote que peor ser humano no pudo ser, al escribir sobre la
historia de su país nos muestra Toussaint su libertador: “líder indiscutible
que trazó el rumbo de este acontecimiento histórico fue un esclavo cuyo
nombre constituye hoy un símbolo intemporal de la libertad: Toussaint
L'Ouverture”.

“Los escritos que dejó, sus memorias y cartas, y la Constitución que
redactó permiten comprender su legado político, teológico y económico.

Para nosotros, seguidores de los pasos de Toussaint, los documentos que
escribió nos plantean tres preguntas capitales. ¿Hasta qué punto se liberó
Toussaint a sí mismo no sólo de la esclavitud física, sino de la esclavitud
mental con respecto al sistema colonial que combatió?

En segundo lugar, en el plano teológico, ¿ofrece el legado de Toussaint
una línea de liberación que se pueda poner en práctica hoy en día? Y,
finalmente, ¿el cumplimiento del legado social y económico de Toussaint
nos permitiría erradicar la pobreza, la versión moderna de la esclavitud, y
avanzar hacia la libertad real”?

Aristides; juiciosamente usando los presupuestos y paradigmas de la
psicología hace una extraordinaria revelación que él cómo presidente no
se la aplicó para separarse de ella; los dos tipos de pobrezas.

Y sigo citando: “Desde el comercio transatlántico de esclavos hasta el
actual sistema global de esclavismo económico, una amplia variedad de
agentes han contribuido al mantenimiento del colonialismo.
Aquellos a los que yo llamaría esclavos mentales, los colonizados que no
obstante defienden los intereses de los colonizadores blancos, han
desempeñado siempre un papel crucial en la perduración de esclavitud
entonces y ahora”. (Toussaint L'Ouverture. La Revolución Haitiana. Págs:
8-9)

Leer este libro nos invita a reflexionar y conocer la mentalidad histórica
del pueblo haitiano del còmo no ha podido superar la pobreza mental que
su ex presidente subraya al hacer una especie de juicio histórico a su
patricio.

Aquí ahora los factores clave que socavan el desarrollo de la Nación
Haitiana.

a)- Inestabilidad política: Haití sufre y ha sufrido numerosos golpes de
Estado que provocan cambios de gobierno sumiéndose el país en la
profundidad del caos civil e institucional; hechos que han dificultado la
continuidad de políticas públicas efectivas para desarrollarse.

Aquí entra lo citado por el autor mencionado: “esclavitud mental” que
podemos intercambiar por “pobreza mental”.

b) Crisis económica y financiera: “Según el Banco Mundial, cerca del 90%
de los haitianos viven por debajo del umbral de la pobreza, y casi un
tercio de ellos en la pobreza extrema”.

Esa sola cifra nos permite entender por qué ellos cruzan a República
Dominicana y el por qué son reclutados para todos tipos de trabajo con
salarios bajos y con acceso limitado a servicios básicos como salud,
educación y agua potable en su país. Presionando el presupuesto
dominicano.

c) – La Corrupción y debilidad institucional: La corrupción, -que es un
mal en los seres humanos-, generalizada ha erosionado la confianza
pública e internacional que limita la capacidad del gobierno para gestionar
recursos financieros de manera eficiente para los programas de
desarrollo, por su carencia de credibilidad.

d)- Los desastres naturales en Haití han agudizado y acelerado
altamente la desesperanza, el desconsuelo y la violencia.
La falta de un ejército profesional imposibilita las distintas tareas.

e)- La Injerencias extranjeras: durante su larga historia, Haití ha
sufrido varias intervenciones extranjeras que, en muchos casos, han
contribuido a su inestabilidad.

Pero al señalar esos puntos y sin hacer referencia a una clase política y
empresarial haitiana de cloaca.

La pregunta sería: ¿hay esperanza?

Y reflexiono: en que las iniciativas auspiciadas por la Naciones Unidas, la
OEA, y otras organizaciones internacionales subregionales que auspiciaron
el envío de tropas Keniana y de otros países es la respuesta a la pregunta
de: ¿“si hay esperanza”?.

¿Podemos creer que el despliegue de 5 mil policías podrán controlar
decenas de millares de pandilleros y ex guardias y policías bien armados?

Es cómo para dudar.

Un curso efectivo para abordar estos problemas, tanto a nivel interno
como externo por medio de organizaciones internacionales y comunidades
locales es trabajando en proyectos de desarrollo sostenible,
fortalecimiento institucional y ayuda humanitaria.

Pero con un gobierno autoritario sin elecciones ni parlamentos
auspiciado por esas mismas organizaciones con proyecto de desarrollo
sostenible-transversal a 40 años.

Asimismo, algunos líderes haitianos y los de la diáspora; que busquen
soluciones que promuevan el crecimiento y la estabilidad.

Y que dejen de justificar su pobreza mental con acusaciones a los
dominicanos.

El camino para encontrar la esperanza:

1)- Fortalecimiento institucional para promover la justicia, la
transparencia y la gobernanza.

2)- Inversiones en educación y salud para mejorar la calidad de vida. A
través de la gestión de préstamos internacionales bajo un patronato de
supervisión supranacional.

3)- Apoyo internacional coordinado, enfocado en el desarrollo y no solo en
la ayuda de emergencia que a través o por medio de una fuerza
multilateral de evaluación, control y seguimiento efectiva haga los
desembolsos necesarios dentro del gobierno aplicable a los distintos
programas y proyectos.

Y que los cinco países que tienen poder de veto en el Consejo de
Seguridad de la ONU, garanticen el cumplimiento.

Aunque el panorama es difícil, Haití no está “sin solución”. Un esfuerzo
multipolar y sostenido puede abrir el camino de la esperanza con un
gobierno, reitero, autoritario.

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