6 de noviembre de 2026

Diario La Verdad

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De las malas experiencias se aprende..

Por Fernando Despradel
Esta es una historia real de un gran amigo que hace pocos meses  inauguró un establecimiento comercial para vender artículos ferreteros, con la algarabía de sus familiares, amplia legión de amigos y clientes fieles que le siguen hasta el fin del mundo.
Manuel Pérez (nombre ficticio) se había dedicado en cuerpo y alma en acondicionar su negocio, que quedó tan coqueto, como una buotique para vender ropas finas.
Mi amigo aprovechó un golpe de suerte, ejecutando una serie de proyectos de manera seguida, que le permitieron acumular una suma significativa de efectivo.
Particularmente entiendo que Manuel cometió errores garrafales, que lo llevaron al cierre del negocio en tan corto tiempo.
Seguro que la ubicación no fué la mejor, los factores que determinan un buen desempeño en ventas para un negocio de este género están dadas en zonas de intenso desarrollo de construcciones,  en una vía de circulación interurbana, tomando en consideración que desde las zonas rurales y otras localidades arrojan una cantidad apreciable de clientes.
Otro aspecto fundamental son los consumidores "pesados" del renglón, como los ingenieros,  maestros constructores, plomeros, electricistas, etc.
Como empresa emergente del sector, opino desde los bleachers que debió crear vectores diferenciales que le hubieran permitido acumular una clientela fiel.
Algunas acciones que pudo desarrollar para ir sumando clientes y creando volúmenes de ventas:
Crear un club de socios, con beneficios muy atractivos a mediano plazo.
Una rifa con obsequios valiosos, con apoyo de sus propios suplidores.
Financiamiento "a muy corto plazo", con ejecutivas de cobros bien capacitadas en el oficio, agresivas, pero consideradas y educadas con los clientes.
El amigo tiene el mal sabor de que nunca los niveles de ventas despengaron a los niveles mínimos de subsistencia.
Tuvo una percepción errada de que ubicándose en el centro del pueblo, los resultados serían muy favorables desde el primer día.
Pero nunca se detuvo en buscar la asesoría de un mercadólogo que le indicara el lugar idóneo para establecerse y poder competir con gigantes ya establecidos.
Ese personaje le crearía la estrategia comunicacionar explotando sus fortalezas, aún siendo un recién llegado al sector.
Y debió reaccionar en el camino, no esperar este desenlace final, que es como enterrar los sueños que por tanto tiempo atesoró y perder en el camino tantos esfuerzos, sumados a cuantiosos recursos.

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